viernes, 27 de febrero de 2009

México y los hijos de la "Chin"

No cabe duda que en la obra de Octavio Paz, se refleja muy dramáticamente la forma en que son concebidos los mexicanos en su propio entorno y fuera del mismo. Se rechazan así mismos, negando su procedencia y de la forma cómo fueron conquistados; en la misma se cuestiona qué es el mexicano y su relación con el mundo.

El libro es una percepción de lo que era México en ese entonces para Paz y de cómo él visualizaba el mundo de los mexicanos, su libro iba más allá de una simple visión, su objetivo era polemizar y argumentar más que clasificar.

El Laberinto de la Soledad choca con la cultura estadounidense, ya que no encajaba dentro de los modelos literarios establecidos, ya que no era considerado como una obra de ficción, ni como una novela, ni historia, ni poesía. Como es el caso de la clasificación de los escritos en la cultura norteamericana, en ficción y no ficción, para los mexicanos la verdad es una realidad compleja.

El primer capítulo que habla de los Pachucos, un fenómeno social que lo impresionó mucho cuando llegó a Estados Unidos, específicamente a Los Ángeles en 1943; en el mismo, Paz considera que el comportamiento del mexicano y su forma de vestir representa una forma de expresión de lo que significan, sin importar que eso provoque que sea rechazado por la sociedad, mientras sea aceptado por los de su misma condición. Paz lo representa en su obra como una expresión del mexicano por querer ser alguien en un lugar donde no es nadie.

En la obra, Paz narra cómo el mexicano se encuentra en una búsqueda constante de su identidad y cómo adaptar su pasado con su presente y futuro, de cómo retomar las diferentes caras de México a su entorno; esta búsqueda fue un intento por comprender lo nuevo, la mexicanidad.

Otro de los aspectos que se mencionan en la obra, es el capítulo sobre “La Chingada” uno de los temas centrales del libro, en el cual Paz analiza palabras mexicanas que representan el sentir de los mexicanos y sus diversas formas de expresión; por lo que, no es casualidad, que el 15 de septiembre, todo México al unísono griten ¡Viva México hijos de la Chingada! Y tampoco es casualidad que esta figura tan desdichada, falsamente respetada, sea el blanco de la agresión de todos los mexicanos.

Según la obra de Paz, la historia de los mexicanos se basa en una soledad que lleva a la búsqueda de la identidad; en donde los mexicanos encuentran dicha soledad y tratan de regresar a sus raíces y de encontrarse a sí mismos y con México, aunque sea de forma inconsciente, por medio de a conquista y la revolución mexicana.

lunes, 9 de febrero de 2009

Entre la interculturalidad está el gusto...


Desde que tengo uso de razón, no he podido comprender porque existen diferencias entre las personas; quienes son las personas que se encargan de hacer las diferencias… en la clase de Derecho Internacional Público con el Dr. Alsina, nos mostró un documental de lo ocurrido en Ruanda 1994, hechos que yo desconocía hasta ese entonces, pero poco a poco revisando la historia salió a relucir que las diferencias que habían entre estas dos etnias, Hutus y Tutsis; dichas diferencias provenían de los Belgas, quienes introdujeron un carné étnico (1934) que otorgaba a los tutsis mayor nivel social y mejores puestos en la administración de aquel entonces, por lo que acabo institucionalizando las diferencias sociales. Es de esta forma que para clasificar a las diferentes culturas, se basaron en este dichoso carnet para asesinar. Ahora me pregunto yo, si no hubiera existido este carné, habría habido esas matanzas? Aunque no podemos contestar ninguna pregunta que contenga la palabra “hubiera” porque ya pasó, pero me atrevo a decir que esas muertes no existirían si no fuera porque hicieron una clasificación de etnias basado en su status social, recursos, pertenencias, puestos administrativos, partidos políticos, entre otros.

Considero que si en nuestra mente no existen diferencias sociales, étnicas y culturales, para nosotros todas las personas serán iguales y podremos convivir unos con otros sin ningún problema, no existirían los choques culturales porque lo diferente de otra persona lo veríamos como si alguien es más alto o más gordo o colocho o pelo liso. Las diferencias las crean las sociedades y las personas resentidas que tras el paso del tiempo, de generación en generación, les crean que somos diferentes y que deben exigir sus derechos, como lo que ha pasado con los indígenas. Si los niños crecieran pensando en que todos somos iguales, con oportunidades diferentes, no habría diferencias entre ladinos e indígenas, pero quieren seguir viviendo con la idea de que son las minorías excluidas, rechazadas y olvidadas de la sociedad y así no salen de ese círculo vicioso que los entierra más en vez de salir adelante.

Creo que uno de los compromisos de los próximos gobiernos es ayudar a que la sociedad se integre como una sola sin hacer divisiones entre una y otra, simplemente reconocer que somos una nación con diferentes necesidades y que debemos hacer esfuerzos unos con los otros para respetarnos y convivir en paz y armonía, aunque sé que esto no es algo que sea fácil, pero debemos resolverlo con el diálogo, la escucha mutua y la sinergia. Es importante mencionar que la interculturalidad no solo se refiere a la interacción de un alemán y un español, sino de la interacción entre un rico y un pobre, un niño y un anciano, un liberal y un conservador, entre otros. Como bien diría por allí, Benito Juárez, el derecho ajeno es la paz.

Para terminar, mientras en nuestra mente pensemos que todos somos iguales con características diferentes, los choques culturales serán menos y las convivencias serán mucho más agradables y sobre todo la adaptación será la manera más fácil de eliminar dichos choques porque ya tendremos en nuestra mente la idea de la interculturalidad.